Esta "auto-tortura" en la cual mi cuerpo fungía metafóricamente como el territorio mexicano fue un comentario sobre la pasividad e indefensión de los mexicanos tras la crisis de 1994. La obra estaba basada en imágenes asociadas a experiencias sexuales extremas que la convertían a la vez atractiva y repulsiva.

El ambiente era clínico, blanco y estéril. Desnuda sobre una mesa quirúrgica y atada fuertemente a ella de pies y manos, recibí el impacto continuo de gotas de sangre sobre el vientre durante seis horas, mientras una voz en tono policiaco en off insistente y tediosamente repetía "Peligro, se está acercando a territorio mexicano". La pieza no tenía principio ni fin y el público podía entrar y salir a su antojo.

La intención tras la larga duración de esta pieza era darle la oportunidad al espectador/voyeur suficiente tiempo para reflexionar y darse cuenta que no estaba frente a un espectáculo sadomasoquista, sino que formaba parte de un ritual político de pena y voyeurismo politizado.

Presentado en: Museo Carrillo Gil, México D.F., México; Featured artist, Cleveland Performance Festival, Cleveland, Ohio, EUA; Exchange Resources Festival, Belfast, Irlanda y Multivisión, México D.F., México, entre 1995 y 1997.

Fotografías: Martín L. Vargas