Desde hace más de veinte años, el trabajo de la artista y activista cultural Lorena Wolffer (México D.F., 1971) ha sido un sitio permanente para la resistencia y la enunciación en la intersección entre el arte y el activismo. Mientras en su propia obra artística aborda asuntos relacionados con la fabricación cultural del género y defiende los derechos, la agencia y las voces de las mujeres y de los cuerpos no normativos, también ha producido, facilitado y curado decenas de proyectos con una gama heterogénea de artistas en plataformas como el museo, el espacio público y la televisión. Desde la creación de radicales intervenciones culturales con diversas comunidades de mujeres hasta la elaboración de nuevos modelos pedagógicos para el desarrollo colectivo de conocimientos situados, estos proyectos se producen dentro de una arena que reconoce la pertinencia de los lenguajes experimentales y desplaza la frontera entre lo que conocemos como alta y baja cultura. El quehacer de Wolffer —un escenario para la voz, las representaciones y las narrativas de otrxs, habitualmente invisibles en el contexto mexicano— articula la posibilidad de realidades cimentadas en el respeto y la equidad.